Os contaré una historia divertida y a la par un poco asquerosa y quizás triste, depende de la persona que me este leyendo.

El caso es que había llegado al trabajo (eran las 7 de la mañana. Bonito horario, ¿eh? Trabajo cinco horas, de turno partido. Me levanto a las 6 de la mañana, me voy a trabajar 2 horas y media, vuelvo a casa, descanso, como, ando medio zombi, duermo la siesta y me vuelvo al trabajo; llego, descanso, ceno, ando más rezombi y me voy a dormir y así de lunes a viernes, a los sábados y domingos duermo hasta casi al mediodía y el resto del día ando zombi total, ¡adoro mi trabajo! *ironía*)

Pues bien, llego. Cojo mi uniforme y zapatos del cuchitril que huele que apesta, donde se encuentran los productos de limpieza, los cubos, fregonas,  trapos, un montón de botellas de lejía, hace calor y no tiene luz;  y ahí se supone que debo cambiarme. Así que, me cambio en los aseos. Entro en el último, cierro la puerta, dejo el uniforme en el colgador y dejo caer los zapatos al suelo. Y lo narrado a continuación pasó a cámara lenta....

Los zapatos caían, blancos pero sucios del uso, y algo negro salió de debajo del váter que corría a ninguna dirección. Los zapatos seguían cayendo, la cosa corría más rápido. Y yo miraba toda esa escena sin saber si gritar, pegar un salto y subirme al váter o abrir la puerta y echarme a correr. Y... ¡plash! Los zapatos caen al suelo y la cosa negra ya no corre, ya no camina, no se ve. Y yo me quedé en plan "Oh, pobre bichito, lo maté sin querer", llevo la mano al zapato lo levanto (OjO, lo siguiente es bastante asqueroso) y veo una cucaracha con las tripas fuera, moviendo las patas de delante, las antenas y la cabeza.

Fruncí los labios y me quedé observándole durante rato con una terrible disonancia cognitiva. Agarro el zapato y empiezo a golpearlo contra el suelo para acabar matando al bicho (que a decir verdad me dan fobia) para que dejase de sufrir.

cucaracha

Y la cucaracha ya no puede caminar más. Porque tiene porque le falta las tripas y las patas de atrás.